Hay piezas que siempre serán bonitas por mucho tiempo que pase y este descalzador lo demuestra.
Buscamos un tejido que recordara su origen y lo conseguimos, ya que los propietarios querían mantener ese recuerdo familiar sin cambiar su aspecto original.
Piezas como estas se están colocando en estancias minimalistas, modernas y con estilos que no tienen que ver son el estilo clásico del descalzador. Su belleza, además de en su diseño, reside en el contraste con el resto de elementos de decoración.