Este salón tiene 4 metros de ancho y una cristalera que da salida a una terraza con mucho sol y calor. En ella se instalaron paneles japoneses con un tejido de mayor grosor para evitar lo máximo posible que el sol estropee los muebles y el suelo.
En cuanto al diseño, al ser una familia joven decidimos darle un poco de color: instalamos los paneles de tres colores haciendo un degradé de marrones a juego con los colores de la casa. De esta forma, también evitamos que se viera como una pared.